martes, 14 de marzo de 2017

Ingenue Dolls: con todo lujo de detalles




“…I want to say one thing: Stop for a second and look around, there are so many beautiful and good things the world has to offer. Try to catch every moment of it and be happy!”*
Quiero decir una cosa: parad durante un segundo y mirad a vuestro alrededor, el mundo ofrece un montón de cosas hermosas y buenas. ¡Procurad atesorar cada momento y ser felices!” (*Extracto de una cita personal del website oficial de la artista).
La artista de la que hoy vamos a hablar en el blog es una mujer de hoy, fuerte e independiente, a la que admiro profundamente por su buen gusto y estilo de vida. Estoy convencida de que devoraría las páginas de su biografía si ésta existiera y de que no tardará en ser publicado un recopilatorio de fotografías profesionales de las muñecas que crea con sus manos.
Natalya Lituta es una diseñadora y artista de estilo figurativo de origen ruso que emigró a Estados Unidos para abrirse paso en el competitivo mundo de la industria de la Moda.
Con su master en Arte y Diseño (Universidad de Karaganda) debajo del brazo aterrizó en Nueva York para fundar su propia compañía de prendas de lujo y su pasión la llevó a alcanzar el mismísimo corazón de la moda neoyorkina, pasando a diseñar prendas para presentaciones de galas como la Entrega de los Óscar, por ejemplo, o para espectáculos desbordantes de glamour en Broadway. De hecho, a día de hoy, Natalya continúa diseñando para esta clase de eventos y para las celebridades que los protagonizan. Además al mismo tiempo, y aquí llega lo que más nos interesa, sigue adelante con sus creaciones de muñecas, a las que llamó: Ingenue Dolls (en francés “muñecas ingenuas”).
 

Desde sus más tiernos años nuestra homenajeada soñaba con elaborar sus propias muñecas artísticas y con el tiempo, ya con su familia formada y habiéndose trasladado a Estados unidos, comenzó a darle forma a aquella fantasía. Así que comenzó a emplear el escaso tiempo libre que le quedaba entre sus proyectos profesionales de arte.
Su primera muñeca en ver la luz fue de tipo no articulado, en 2007, y en seguida se propuso como objetivo realizar nuevas muñecas capaces de posar y probando nuevos materiales.
La artista rusa dio inicio así a sus propios BJD de porcelana, creándolos desde cero y por entero por sí misma. Cada detalle, pintado de rasgos, diseño de tela, adornos, joyas y moldes son íntegramente suyos y capturan perfectamente la visión que Natalya tenía de su idea de muñeca, partiendo de los conceptos belleza, pureza y bondad.
El largo camino la condujo a lanzar en 2013 a Joy, su primer BJD inspirado en el cuento “La princesa y la rana” (sí, ese en el que una princesa besa a una rana y ésta se transforma en un apuesto príncipe). Fue un éxito rotundo.
Desde entonces la artista no ha dejado de evolucionar en sus diseños artísticos y esto también ha quedado reflejado en sus BJD, a los que se considera objetos de lujo.
Sus muñecas se dividen en dos grupos principales: los creados entre 2012 y 2014, y los que diseña del año 2015 en adelante. Las mejoras son obvias principalmente aspectos técnicos y sirven para que la figura obtenga mejor “posabilidad” y los materiales se adapten mejor entre sí.
Para no entrar en un frío apartado técnico las Ingenue Dolls se han categorizado en seis colecciones: Bugs collection, Bridal collection, Colors collection, Sisters collection, City Girl collection y Moder Fairy Tales collection.
Todas estas BJD no obstante, comparten unas mismas dotes que las convierten en piezas únicas llenas de pasión por el lujo. La inmensa mayoría de ellas luce piezas elaboradas en oro o plata, pedrería, sedas y encajes; son diseños llenos de luz y delicadeza.


Los personajes que crea Natalya poseen cuerpos extremadamente delgados, con miembros esbeltos que les confieren ese aspecto etéreo, a menudo rozando lo fantasmagórico.
Son figuras basadas en un ideal de belleza imposible que ha sido capturado del mundo de los sueños al fin y al cabo. No pretenden ser fieles a la anatomía realista de la figura femenina y, sin embargo, a la vez, resultan convincentes en su forma inalcanzable. Se trata de una contradicción que nos atrapa con su misterio.
Me imagino a una jovencísima Natalya discurriendo por Nueva York, subiendo a un taxi con su portafolios inundado de bocetos para vestidos de gala y deseando llegar a casa para avanzar un poquito más con “sus chicas”. Por la ventanilla del coche la sucesión de eternas luces de neón, incansables y sin embargo, en sus ojos, una luz incluso más brillante. La luz de los sueños. Sueños, que por fortuna para nosotros los aficionados, se vuelven realidad.
 


Nota: las imágenes que acompañan esta reseña han sido tomada de la página web oficial de Ingenue Dolls, que puedes visitar haciendo clic AQUÍ
 

2 comentarios:

  1. Me encanta descubrir nuevas muñecas a través de tus reseñas, trasladas la magia de sus creadoras.
    Además, como yo no estoy muy puesta en las BJDs para mí son todo novedades!

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    1. Bueno, yo les sigo la pista desde hace relativamente poco. Las descubrí gracias a las redes sociales :-)
      Si te gustan en Instagram mismo puedes seguir sus nuevas creaciones y ver cómo evolucionan.
      Un abrazo!

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